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martes, 27 de julio de 2010

Vacaciones

Debería hacer caso del título y no escribir una línea ya que no es época de pensar demasiado y si de disfrutar todo lo posible, sin embargo como disfruto también puedo permitirme escribir algo en este olvidado blog. Y ese algo se refiere, cómo no, al periodo estival que nos ocupa, a ese periodo de descanso que se torna en todo lo contrario, en desfases horarios, en múltiples tareas, cientos de fotos y varias fiestas por no decir festivales entre las variadas tareas que chocan con la relajación. Y es que como bien han captado unos publicistas este verano, más que desconectar hacemos todo lo contrario, nos conectamos en serio con la vida, con el disfrute y el goce del tiempo, no sólo del metereológico. Miramos la realidad con un prisma excelente, radiante de aprehender nuevas formas, nuevas sensaciones dejando a un lado los moldes que caracterizan nuestra cotidianidad para querer experimentar.
Yo este año, presionado por las visicitudes de mi paupérrima economía, decidí disfrutar de este momento en mi inmediata realidad sin moverme del lugar donde vivo, disfrutando de veras de ese placer holgazan que repentinamente llama a las puertas de la sobremesa, regodeándome de la desconexión y disfrutando con la acción, con las fotos y las cervezas frías (suerte de vivir en lugar privilegiado). He sentido tantas emociones o más que con una salida vacional convencional sin salir de casa, sin gastar más de lo necesario y aún queda lo mejor por llegar (mi familia), y es que el cristal con el que deformamos la realidad es imprenscindible para sentir no sólo unas buenas vacaciones sino también nuestra circunstancia más personal.

jueves, 15 de octubre de 2009

Cambio climático

Hoy también me apunto al Blog Action Day y escribo sobre tan acuciante problema. No pretendo sacar a relucir la importancia de su planteamiento y resolución, a pesar de que aún hoy es necesario hacerlo a juzgar por opiniones de alto calado, más por su importancia política o económica que por la fuerza de sus argumentos. Sin embargo argumentos y hechos es lo que no les faltan a los defensores del diálogo y la praxis en el evidente panorama.
No obstante si me gustaría apuntar la consabida solución, que no pasa sino por un cambio en el modelo económico e industrial tan proclamado por el pensamiento progresista. Y es ahí donde radica el principal problema, ya que no pasa de ser un mero programa en un ideario que nunca llega a ser efectivamente legislado y sancionado, le pasa como a la educación en este país, no existe una verdadera voluntad de crear un pacto que garantice la efectividad de ese derecho fundamental. Gobiernos, sociedades y demás entes estamos subordinados claramente a la economía, pero ésta no quiere cambiar su modo de operar, sencillamente le es muy rentable y cambios significan pérdidas de rentabilidad. No se dan cuenta que llegará el día en que la rentabilidad desaparezca con la materia prima, y ello es lo que está en juego, su propia ganancia futura, el legado de generaciones por llegar.
La buena voluntad no puede chocar con el interés de mantenerse en el poder, si realmente se prometen cambios hay que luchar por hacerlos efectivos y no dejarse amedrentar por la pérdida de popularidad o diversas adversidades coyunturales ¿acaso los homosexuales recientemente, o la mujer históricamente, no han sufrido todo el daño imaginable por la sencilla razón de defender, con voluntad perseverante, una justicia y unos derechos que les pertenecían preferentemente?
A todos nos implica el cambio climático, pero sobre todo a tí y a mí, desde nuestra forma individual como ciudadanos ahorrando energía y reciclando todo tipo de desechos, vigilando que se cumplan las leyes y hoy por hoy, dando nuestro voto para que se realicen los cambios oportunos para la resolución de los problemas medioambientales que nosotros mismos creamos.