A menos de una semana para una huelga general mis impresiones son descorcentantes pues no puedo creer que seamos tan injustos con nosotros mismos, que en teoría somos los que nos gobernamos. No entiendo como tras el vuelco neoliberal del gobierno socialista la gente no está dispuesta a luchar, aceptando imposiciones económicas falaces que no sirven sino para legitimar y conservar el actual sistema que bien podría ser otro, no entiendo cómo ante la degradación de derechos humanos en el seno de la cultura europea cerramos los ojos y nuestros políticos la boca para defenderlos, porque para apoyar medidas así no les faltan huevos hablando mal y claro. Me desconcierta las imposiciones que mermarán la posible salida de nobles personajes de Madrid. Me siento incómodo ante las presiones que ciertas personas influyen en mi entorno inmediato de manera poco cortés y profesional. Me desconcierta que hablemos de economía sostenible y a la vez de residuos nucleares sin que pase nada más allá que discusiones entre pueblos y vecinos. El desconcierto generalizado que alientan esos grandes medios con sus protegidos, sus personajes ya sean futbolistas o exmujeres de torero y es que si aprendí algo cursando el primer año de periodismo fue que si no hay imagen no hay noticia, y es que la foto es lo que más importa, no el argumento sino la retórica mediatizada que nos imponen. Palabra de Zp.
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jueves, 23 de septiembre de 2010
domingo, 22 de noviembre de 2009
Por un puñado de votos
Esta semana el partido que gobierna va a aprobar la ley de economía sostenible y sin embargo tras lo visto en la puesta en escena del mitin de esta tarde, éste no parece que concuerde con su ideología de sostenibilidad, pues que yo sepa es carísimo hacer un mitin y más hacerlo de proporciones televisivas como el susodicho.
Claro que un puñado de votos bien vale una incoherencia, y como la trasposición del modelo americano triunfa en europa, pues a americanizarse a la española, es decir paupérricamente, pues lo que he podido ver deja un sabor a televisión local que a lo único que puede aspirar es a la pérdida de prestigio, al menos entre instruidos del medio. Los mensajes, sin embargo, no varían, sigue siendo eficaz no decir nada compremetedor o hacerlo falto de contenido, pero ahora embellecido por un sistema estelar, a la izquierda, nada de presentadores o reporteros de reconocido prestigio. Pero señores, entérense, en el circo de la televisión son los payasos y domadores quienes dominan las audiencias, sólo hace falta echar un vistazo a las audiencia o preguntárselo a Vasile, por tanto, si copian, haganlo bien, no sean como aquél cazurro niño que en clase suspendía aún copiando.
Pero fuera de la necedad de los responsables de comunicación, es necesario señalar el peligroso camino que echa a andar la política cuando quiere convertirse en plano total, no sólo de palabras, ahora también de imagen. Cada vez cuenta más el acercamiento político a los campos de marketing para allí conquistar ese puñado de votos que acercan al ansiado poder, y este endosamiento pasa por esa visión cuasipublicitaria de lo político, donde eslóganes, técnicas de comunicación y difusión suplen cualquier intento de discusión racional, hoy día el mensaje político suele ser unidireccional, hacia ese camino previamente marcado sin fisuras al que cuando se le quiere contestar ya es demasiado tarde por haber pasado de actualidad.
Un partido, pretendidamente de izquierdas, debería de luchar por la igualdad de condiciones y oportunidades en el debate político y no caer en la trampa de absolutizar dicho debate, aún a riesgo de perder un puñado de votos y algo de la poca coherencia que les queda.
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lunes, 17 de marzo de 2008
El cebo televisivo
El modelo televisivo reinante actualmente utiliza esta técnica sistemáticamente como si los teleespectadores fuésemos animales que capturar, quizá lo seamos para la publicidad que es la que paga dicho medio a través del control de las audiencias (aquí las ciencias sociales si ayudan al sistema y se cree en ellas) Pero que el contenido de los informativos se sirva de esta técnica me parece poco respetuoso para con la información como para con el espectador, no solo pierde tiempo de emisión que podría ser invertido en añadir informaciones o ampliar la poca información que transmiten. El porqué no lo hacen es claro, si no hay imágenes no hay noticia, con lo que la segadora labor de seleccionar noticias (siempre afines y beneficiosas para con el grupo del que son partícipes) se ve facilitada, como se ve facilitada la prolongación del programa para que se ajuste a la ley de publicidad y así poder emitir algunos anuncios entre las distintas secciones. Cosa que prácticamente infringen todos al noticiar productos culturales (libros, conciertos, películas, cd’s…) propios del grupo del que son dependientes.
Así es como muchísima gente se informa en este país, a través de este medio que según su tratamiento considera a los telespectadores peces que tienen que ir picando hasta llegar al tirón del pescador publicitario que con sus fantasiosas ideas luchará para llevarnos a su orilla, así nos trata la televisión corriente, la que mayor audiencias tiene y por tanto la que necesita de una crítica y una revalorización sobre todo en cuanto a su función social manifestada principalmente en sus informativos, pues su función educativa, ausente en la mayoría mejor ni hablamos.
¿Por qué se han contaminado los informativos de las técnicas televisivas orientadas al beneficio derivado de mantener al espectador? A mí personalmente me orientan a todo lo contrario, al zapping por aburrimiento y por inteligencia pues la experiencia me dice que por lo general puedo no sólo intuir los hechos ocultados temporalmente, sino que además puedo afirmar que no añaden mucha más información.
En relación con todo esto me gustaría comentar un hecho algo simple. Si no hay imagen no hay noticia, este es un hecho verdadero con respecto a determinadas noticias o hechos que precisan de declaraciones o de informaciones propiamente visuales que añaden el sentimiento preciso para la conformación de tal noticia. Todo un gremio de reportero gráficos peleando para tener la misma imagen, la misma declaración y sin embargo hechos significativos socialmente son apartados por carecer de esas imágenes, a no ser que el día esté informativamente nulo y se puedan noticiar temas sociales con lo cual se pone en marcha la creación de esas imágenes. ¿No es un gasto banal tener a un puñado de personajes, en el que puedo incluirme, muy a mi pesar, realizando la misma labor? ¿Es eficiente económicamente y ecológicamente que la imagen (en ámbitos como el político, o el deportivo donde las imágenes y declaraciones son siempre las mismas instaladas generalmente en ruedas de prensa) tenga que ser personalizada para tal despliegue mediático en determinados lugares sociales? ¿Son razones políticas las que rigen este principio para así ganar en popularidad, en afectos y adeptos con el posterior tratamiento ideológico que reciben? ¿O es que los gráficos se quedarían sin trabajo? Ja, la eficiencia aquí está claro hacia donde se desliza, de momento la pluralidad no interesa al dicotómico modelo que pretende imperar en nuestra sociedad, por ello el debate político ha de ser a dos, a pesar de la pretendida neutralidad de los medios para con el resto de partidos políticos, de los cuales nos llega la información a cuentagotas o siempre en contraste con los mayoritarios, la existencia de IU casi hay que adivinarla tras ver a Sabina con Zp y no menos de Rosa Díez de la que supe por única vez en campaña tras obtener su escañito (tampoco es que siga en demasía la televisión y siempre dependo de la horas de las comidas, siempre cambiantes en mi caso, para verla).
Así es como muchísima gente se informa en este país, a través de este medio que según su tratamiento considera a los telespectadores peces que tienen que ir picando hasta llegar al tirón del pescador publicitario que con sus fantasiosas ideas luchará para llevarnos a su orilla, así nos trata la televisión corriente, la que mayor audiencias tiene y por tanto la que necesita de una crítica y una revalorización sobre todo en cuanto a su función social manifestada principalmente en sus informativos, pues su función educativa, ausente en la mayoría mejor ni hablamos.
¿Por qué se han contaminado los informativos de las técnicas televisivas orientadas al beneficio derivado de mantener al espectador? A mí personalmente me orientan a todo lo contrario, al zapping por aburrimiento y por inteligencia pues la experiencia me dice que por lo general puedo no sólo intuir los hechos ocultados temporalmente, sino que además puedo afirmar que no añaden mucha más información.
En relación con todo esto me gustaría comentar un hecho algo simple. Si no hay imagen no hay noticia, este es un hecho verdadero con respecto a determinadas noticias o hechos que precisan de declaraciones o de informaciones propiamente visuales que añaden el sentimiento preciso para la conformación de tal noticia. Todo un gremio de reportero gráficos peleando para tener la misma imagen, la misma declaración y sin embargo hechos significativos socialmente son apartados por carecer de esas imágenes, a no ser que el día esté informativamente nulo y se puedan noticiar temas sociales con lo cual se pone en marcha la creación de esas imágenes. ¿No es un gasto banal tener a un puñado de personajes, en el que puedo incluirme, muy a mi pesar, realizando la misma labor? ¿Es eficiente económicamente y ecológicamente que la imagen (en ámbitos como el político, o el deportivo donde las imágenes y declaraciones son siempre las mismas instaladas generalmente en ruedas de prensa) tenga que ser personalizada para tal despliegue mediático en determinados lugares sociales? ¿Son razones políticas las que rigen este principio para así ganar en popularidad, en afectos y adeptos con el posterior tratamiento ideológico que reciben? ¿O es que los gráficos se quedarían sin trabajo? Ja, la eficiencia aquí está claro hacia donde se desliza, de momento la pluralidad no interesa al dicotómico modelo que pretende imperar en nuestra sociedad, por ello el debate político ha de ser a dos, a pesar de la pretendida neutralidad de los medios para con el resto de partidos políticos, de los cuales nos llega la información a cuentagotas o siempre en contraste con los mayoritarios, la existencia de IU casi hay que adivinarla tras ver a Sabina con Zp y no menos de Rosa Díez de la que supe por única vez en campaña tras obtener su escañito (tampoco es que siga en demasía la televisión y siempre dependo de la horas de las comidas, siempre cambiantes en mi caso, para verla).
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