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martes, 27 de julio de 2010

Vacaciones

Debería hacer caso del título y no escribir una línea ya que no es época de pensar demasiado y si de disfrutar todo lo posible, sin embargo como disfruto también puedo permitirme escribir algo en este olvidado blog. Y ese algo se refiere, cómo no, al periodo estival que nos ocupa, a ese periodo de descanso que se torna en todo lo contrario, en desfases horarios, en múltiples tareas, cientos de fotos y varias fiestas por no decir festivales entre las variadas tareas que chocan con la relajación. Y es que como bien han captado unos publicistas este verano, más que desconectar hacemos todo lo contrario, nos conectamos en serio con la vida, con el disfrute y el goce del tiempo, no sólo del metereológico. Miramos la realidad con un prisma excelente, radiante de aprehender nuevas formas, nuevas sensaciones dejando a un lado los moldes que caracterizan nuestra cotidianidad para querer experimentar.
Yo este año, presionado por las visicitudes de mi paupérrima economía, decidí disfrutar de este momento en mi inmediata realidad sin moverme del lugar donde vivo, disfrutando de veras de ese placer holgazan que repentinamente llama a las puertas de la sobremesa, regodeándome de la desconexión y disfrutando con la acción, con las fotos y las cervezas frías (suerte de vivir en lugar privilegiado). He sentido tantas emociones o más que con una salida vacional convencional sin salir de casa, sin gastar más de lo necesario y aún queda lo mejor por llegar (mi familia), y es que el cristal con el que deformamos la realidad es imprenscindible para sentir no sólo unas buenas vacaciones sino también nuestra circunstancia más personal.

martes, 29 de diciembre de 2009

La década ondulatoria.

Es final de año y toca el típico resumen del año, a mí sin embargo, me gustaría hacer un recorrido mayor pues también termina una década, un tanto extraña a mi modo de ver, pues yo la comenzaba estudiando Filosofía en la Complutense y la finalizo haciéndolo en la UNED y entre medias diversas circunstancias que hacen de mi vida una pequeña ondulación a pesar de mi presente y aburrida linealidad. Recuerdo perfectamente la entrada en el nuevo milenio, con los dichosos euros, trabajaba de media jornada, curiosamente como lo hago en la actualidad, pero tenía cosas claras, lo intuía la misma nochevieja cuando avanzaba al encuentro de mi amor de aquel entonces por esa calle horrenda, industrial, pero que tan gratos sentimientos afloran en su recorrido, no en vano allí pude deleitar a mis sentidos con dos de las mujeres más bellas y que mayor impacto causaron en mi juventud sólo superadas por la inalcanzable estival. Uno de los clímax se alcanzaba tres años después y con el descenso se dio uno de los largos viajes que a su vez se dieron cada tres años (en mi década anterior tengo una analogía similar con mis visitas a los hospitales aunque cada dos años) . Por ello creo que una década no caracteriza bien el tiempo vital de cada uno, es demasiado larga para concretar en ella las diferentes visicictudes que arrastra el devenir, partcularmente prefiero agrupar ese lapso temporal único e indistinguible en trienios, donde la amalgama de sensaciones se agrupa de manera más coherente y la curva gráfica puede ser resuelta sin grandes sobresaltos. Ha habido momentos de agachar la cabeza en esa ola que ha ido creando mi década, ahora creo que me encuentro casi como al principio, en el momento plano, en el término medio desde el cual despegar o aterrizar, en tres años responderé o ¿quizá la década acuiciada por la edad deje de saltar? (no creo, eso no es estar vivo)

Desearos desde aquí un próspero y feliz 2010