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martes, 27 de julio de 2010

Vacaciones

Debería hacer caso del título y no escribir una línea ya que no es época de pensar demasiado y si de disfrutar todo lo posible, sin embargo como disfruto también puedo permitirme escribir algo en este olvidado blog. Y ese algo se refiere, cómo no, al periodo estival que nos ocupa, a ese periodo de descanso que se torna en todo lo contrario, en desfases horarios, en múltiples tareas, cientos de fotos y varias fiestas por no decir festivales entre las variadas tareas que chocan con la relajación. Y es que como bien han captado unos publicistas este verano, más que desconectar hacemos todo lo contrario, nos conectamos en serio con la vida, con el disfrute y el goce del tiempo, no sólo del metereológico. Miramos la realidad con un prisma excelente, radiante de aprehender nuevas formas, nuevas sensaciones dejando a un lado los moldes que caracterizan nuestra cotidianidad para querer experimentar.
Yo este año, presionado por las visicitudes de mi paupérrima economía, decidí disfrutar de este momento en mi inmediata realidad sin moverme del lugar donde vivo, disfrutando de veras de ese placer holgazan que repentinamente llama a las puertas de la sobremesa, regodeándome de la desconexión y disfrutando con la acción, con las fotos y las cervezas frías (suerte de vivir en lugar privilegiado). He sentido tantas emociones o más que con una salida vacional convencional sin salir de casa, sin gastar más de lo necesario y aún queda lo mejor por llegar (mi familia), y es que el cristal con el que deformamos la realidad es imprenscindible para sentir no sólo unas buenas vacaciones sino también nuestra circunstancia más personal.

viernes, 1 de agosto de 2008

Mediterráneo


Lo de hoy es una recomendación cinematográfica, si no veraniega. El film es de 1991, de Gabriele Salvatores y ganó una estatuilla a la mejor película de habla no inglesa. No es que sea un título que vaya a despertar admiración ni culto, pero su aroma y su brisa irrumpe en cualquiera que haya sentido el mare nostrum con la cotidianidad que desprende una buena película. Sus variados mensajes y personajes reflejan las caras de las razas de sus orillas y su amable vivir, degradado siempre por el interior, el interior no sólo geográfico sino también humano, vital...
Sobre todo recomendada para los que como yo, este año no podamos sentir ese azul vivir.

jueves, 24 de julio de 2008

El final del verano

Para mi ya terminó el periodo estival, ya hice el viaje relámpago que tenía que hacer y ahora vuelve la apresurada búsqueda de un trabajo en los tiempos difíciles que corren. Tras la inocencia que el fútbol me devolvió fechas atrás ahora toca volver al juego de la madurez y tener que claudicar ante la primera oferta laboral que se presente, guste o no, pues hay que comer y pagar servicios a alto precio como éste. Sin embargo el poco verano y periodo vacacional ha sido fructífero pues he podido conocer a personas que seguramente van a influir en mi de manera muy positiva, me enamoré intelectualmente de una de mis profesoras, me enamoré del pensamiento trágico-estético del señor Nietzsche al cual he tenido la oportunidad de acercarme para primero poder entenderle y para que después me diera una patada en el centro de todas mis preconcepciones y las mandara al garete, y yo aún intento recuperarlas, cosa imposible tras la desarticulación poderosa que fomenta Zaratustra.
Mi tiempo ahora es extraño, no lo encuadro en la estación representativa y sin embargo bailo, danzo al son dionisiaco y me comprometo en el juego laboral aceptando su azar y su fuerza, algo saldrá en claro en mi otoño particular.