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lunes, 12 de octubre de 2009

Desfilar en el XXI

¿Qué valor tiene mostrar la fuerza bélica de un país en su día más especial? Es más, ¿qué valor tiene poseer esa fuerza bélica en nuestros días?
Hoy día los ejércitos del mundo occidental son totalmente obsoletos, sólo basta echar un ojo a los diversos nombres eufeminizados que se les incorpora cuando van a alguna de las numerosas misiónes "humanitarias" o "sociales" pues ya no combaten con ejércitos enemigos, salvo contadas ocasiones. Yo siempre me pregunté cómo se puede imponer la razón con la fuerza de un fusil o un tanque (el terrorismo islamista en territorio foráneo se combate con ejércitos y el local con policías y jueces bajo leyes emanadas del pueblo, se supone). Los enemigos de los ejércitos no son ya quien eran, hoy la guerra teledirigida está por encima de esos soldados con vocación humanitaria (para matar al presidente checheno los rusos no tuvieron que pisar su territorio, sirvió con localizar una llamada y lanzar un misil). El enemigo hoy día es el terrorismo, eso es al menos lo que nos dicen que debemos temer, y éste está aquí y allí, indistintamnte, lo hay en tu vecindario, en tu ciudad y a miles de kilómetros de tu casa, lo importante es que no lo ves. Pero para que estés seguro te ofrezco lo que sí puedes ver, el despilfarro militar, un maravilloso desfile para asegurar nuestra coexión, para sentirnos seguros de que no malgastamos el dinero, hasta que llegan marzos horrorosos y ya nada se puede hacer.
No existen dudas de la gran labor de los soldados en todos esos conflictos armados, pero deberíamos repensar la labor de tan ingesta fuerza bélica, pues el hombre del siglo XXI con la mente puesta en el desarme nuclear, ¿no cabría la posibilidad de ir más allá e ir ahorrando pasos a la humanidad para lograr el fin de cualquier arma?
Sabemos la importancia económica de poseer ejército, de fabricar armamento, de la supremacia de la investigación tecnológica militar, del carácter simbólico y representativo del militarismo, pero ¿acaso no sabemos también de sus incongruencias con el mundo actual y la pretensión de mejorarlo? Es hora de poner a desfilar a la razón y al diálogo y aparcar viejos mitos guerreros.

sábado, 4 de octubre de 2008

Siguen ganando...

El plan que garantiza la continuidad de la hegemonía económica estadounidense y por ende la economía de consumo y libre mercado ha sido por fin aprobado. Los capitalistas, los neoliberales, los liberales o como demonios se les quiera etiquetar han suspirado al serles garantizada la línea económica que nos sigue llevando al desastre, no hay mas que abrir un poco la mente (no los ojos, somos homo sapiens)
Seguimos sin aprender de los errores, no solo está el ejemplo económico, en el avance de la ultraderecha en Europa también se puede observar cierto olvido de crasos errores, pero hoy día en el plano económico nos jugamos más ya que dependiendo directamente del sistema económico global se encuentra nuestra mayor amenaza (por mucho que se quiera negar esta evidencia) que es el cambio climático y todas sus consecuencias. Éstos no son daños colaterales del sistema económico, son las heridas más profundas que recibe el planeta donde habitamos, y nosotros nos empeñamos en seguir viviendo así, a comprar que son dos días.
Gracias medios de comunicación, por alertarnos de la moda de París y lo bueno del plan que acaban de bendecir.

miércoles, 9 de abril de 2008

Criticar, mi ingenuidad

Cierto día asistí a una conferencia de un eminente profesor, debo confesar que era la primera vez que asistía a un acto así in situ, si había asistido en otros formatos más modernos pero nunca con una predisposición estudiantil e informada. El título de la susodicha lo conocía, pero lo que me extrañó fue que el profesor se limitaba a leer cierto artículo que me resultaba más familiar según avanzaba la lectura. Había leido el ensayo con anterioridad, y yo lo que buscaba era el nuevo enfoque que el autor podría haber concebido tras lo años pasados desde la creación de tal escrito, sin embargo no hubo mas que lectura, eso sí, con una final y agradecida invitación a preguntar a tan eminente profesor, pero el silencio se hizo en la sala, como si la aprobación fuera consensuada como bien observó dicho docente. Yo ya pensaba en criticar esa postura de reafirmar lo ya hecho, aunque también conozco perfectamente que el hombre desde entonces ha seguido trabajando y estudiando duro y fuerte, aportando aún numerosos proyectos. Pero me parecía un pequeño engaño en cuanto que leer algo que yo ya he podido leer, sin ninguna reformulación por mínima que sea (las ciencias sociales no son las matemáticas, en las primeras algún día dos más dos pueden ser cinco) se me antojaba como las recopilaciones de los artistas, vamos a vivir del cuento, de la historia y no del hoy, del ahora. Mi posición ante los derchos intelectuales y de autor es clara, hay que respetarlos, pero igualmente han de hacerse con los derechos de difusión y acceso a la cultura, a las ideas y demás propiedades de la sociedad. Mi desconocimiento del hecho conferenciante me puso en el dilema de criticar esa postura que yo tacho de algo conservadora, sin embargo ¿quién era yo para hacer tal crítica, en público ante tal persona y una audiencia, aunque heterogénea, de cierta amistad ideológica? asi que rápidamente acepté el consenso silencioso, nos fuimos sin preguntar y de camino a casa, andando, que es una manera sostenible de pensar, me daba cuenta poco a poco que debería de haber puesto sobre la mesa tal crítica, formulándola en términos de crítica hacia la conferencia en si, sus presupuestos y modelos, o hacia la postura generalizada de vivir de lo antiguo, de lo ya dicho o hecho. Seguramente hubiera obtenido respuestas, que pudieran satisfacerme o no, pero me darían pie a poder reformular mi propia crítica o mi propia visión sobre el tema afectante, y más con un docente de máxima categoría. Pero el pudor me pudo, y la verguenza a un ridículo, por simplemente obtener respuestas que es lo que hace el hombre al dialogar, hicieron de mi boca silencio, el silencio de la ingenuidad, del desconocimiento y de no traspasar ciertos cánones establecidos que impone la costumbre, la tradición y una desvirtuada moral.
Seguramente tenga más opurtinades de realizar tal acto, pues las conferencias generalmente siguen este modelo y bastaría con ir a cualquier otra de cualquier otro autor para comprobar su similitud, la falta de reformulaciones, de superación de críticas o adaptaciones a las nuevas realidades cambiantes a cada momento. No derrochemos el tiempo y la energía (en todos los ámbitos) en reafirmar nuestro ego como si de políticos actuales se tratase enfatizando siempre el mismo discurso. Tomemos esos medios posibles que brinda la actualidad para la revitalización de lo dicho, de lo hecho, pero no como una vuelta sin más, sino con la posibilidad de actualizar mediante el diálogo consensuado, aunque previamente es necesario conocer el hecho, lo dicho para que esa comunicación sea viable. Optimizemos los recursos, en cualquier ámbito, desechemos fórmulas que no aporten.

sábado, 22 de marzo de 2008

Agua virtual

Hoy leía por primera vez sobre los Premios del Agua de Estocolmo, en el día mundial del agua, como no, pues parece ser que existen hechos que sólo salen a relucir cuando interesan y por ello les tenemos que poner días mundiales para así no olvidarlos. El caso es que leo "El profesor John Anthony Allandel King's College de Londres y de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, pionera en conceptos clave para la comprensión y divulgación de las cuestiones referentes a la problemática del agua y su conexión con la agricultura, el cambio climático, la economía y la política, ha sido laureado con el Premio Estocolmo del Agua 2008" y seguidamente pienso en el derroche nuevamente, en como podemos hacer gala de ese tremendo derroche en que consiste el estado de bienestar, en que consiste poder disponer de cualquier cosa, en cualquier lugar y a cada momento. La teoría del agua del protagonista del día podría aplicarse a otras materias primas y también al uso de energía y podríamos ver como el mundo occidental hace un uso abusivo y descontrolado de estos, un occidental consume entre cinco y ocho veces más enegía en su cotidianeidad que una persona de regiones como China o India. Mi pregunta nuevamente me parece lógica, ¿porqué ante una teoría de este calado, la sociedad plasmada en sus gobiernos no adoptan medidas urgentemente para adaptar sus políticas hacia tal objetualización planteada desde los cimientos de las ciencias sociales? Qué estupidez, se me olvidaba que vivimos esclavos de un sistema económico que necesita de la venta y de ir incorporando cualquier avance tan deprisa como permitan las ventas de los antiguos stocks y las obsoletas tecnologías, así como de su correcta publicitación en favor siempre de la marca que pueda lucir en las altas cumbres publicitarias como son los anuncios televisivos. Así podemos ver anuncios donde se nos oferta hoy una gran tecnología verde en el sector automovilístico, que no tiene nada que ver con la realidad, pues de verde poco, si acaso menos negro, y de nueva tecnología menos pues ya hace años de esas tecnologías híbridas que tanto quieren hacer que nos fascinen, aún sabiendo que ya hay cientos de proyectos de nuevas tecnologías y proyectos ya asentados para su implantación en la sociedad. pero lo dicho, poquito a poquito...no nos vallamos a atragantar.
Encubrimiento publicitario, o ¿es que quizá esos publicitarios apenas leen sobre nuevas tecnologías y sociedad, que incultos los pobres, o es qué su regulación moral está un poco por determinar? Así pasa después, que vemos anuncios de las Cajas de Ahorros donde comprobamos lo dulces que son ofreciendo parte de sus beneficios apara ayuda social en forma de premios, becas, cultura... cuando deberíamos saber que es una de sus obligaciones fiscales. Este no es momento de criticar la ética publicitaria de la mayoría de las empresas, ni de los publicitarios entregados a su causa, que sin ningún tipo de escrúpulo ocultan gran parte de información, idiosincrasia de la profesión, véase la letra pequeña o los flamantes ejercicios narrativos de condensación de historias.
Que incongruente mi redacción donde comienzo hablando de una teoría sobre el agua y finalizo con una modesta crítica del modelo publicitario sin enlaces sólidos, tan caótica como la vida misma, como el brusco finalizar de este escrito.

martes, 18 de marzo de 2008

El arte del derroche

Mi mirada viaja al mundo del arte, un caso especial ha llamado mi atención, será que ha tenido éxito la propuesta vista. Un pianista japonés Yosuke Yamashita realiza un concierto con su piano en llamas, tan ardiente pasión por su piano le lleva a quemarlo a la vez que toca las fulgurantes teclas entonando un jazz, y me pregunto yo cómo se oiría junto al chascarreante sonido del fuego y del oleaje de fondo, pues el tipo está en la playa. El arte como reflejo de la sociedad muestra aquí el derroche incoherente de nuestra excéntrica cultura, quemamos un piano para exponer luego el vídeo en un museo,¿cúanta energía supone un piano? entre los árboles como materia prima, los artesanos que lo realizan, los recursos energéticos utilizados en todos los procesos, el transporte de dicho elemento... y si, lo pagará él o quien le de la gana, pero y el valor de todo el daño realizado a nuestro medio ambiente ¿quién lo paga?, ¿debe el arte hacer gala del derrochismo capitalista aunque sólo fuera para mostrar lo inadecuado de esta conducta, o debe por el contario denunciar inequivocamente tal circunstancia en los momentos medioambientales en los que nos encontramos?
Y del fuego transnacional al nacional fallero, donde unos gamberros han quemado ninots antes de lo previsto en la complicidad nocturna y con mayúscula alevosía, en fin, sin palabras.
¿Es aquí lícito el gasto masivo que produce el marzo valenciano? Yo creo que aquí el papel cultural de la festividad es inexcusable por todas las interaciones que un evento así conlleva, sin embargo también creo que las culturas evolucionan, se modifican con el tiempo y ahora es el momento de replantearse nuevas perspectivas, sobre todo en las fiestas populares de las que somos actores principales, donde el diálogo nos debe llevar a acuerdos para paliar los resultados indeseados de tales eventos, y no se trata de limpieza o gastos elevados, sino de posiciones que defiendan los recursos patrimoniales que se pierden con ellos aceptando cambios gradualmente tanto en la forma como en el contenido de tales eventos sociales, si como parte de la humanidad quieren sobrevivir junto a ella y su amado planeta
Otra modalida artística que me asustó hace poco fue la de Guillermo Habacuc Vargas en Centroamérica, pues el artista encadenó a un perro en una galería artística hasta dejarlo morir de inanición, increiblemente lamentable. Yo me pregunto que harían los vistantes de tal semejante aberración, ¿tendrían la información completa de las pretensiones de dicho individuo? y en caso afirmativo, ¿cómo es que no hicieron nada? Lo peor de todo es que piensa repetirlo en Honduras. Pero bueno, como Dios está muerto, vale todo (Dostoievski) y puede que un día sea artístico hasta la muerte de personas, si no lo es ya.
Lo único que nos queda es la reflexión sobre nuestra vida, nuestras normas y conductas y en ello se tienen que implicar los diversos campos de la humanidad entre ellos el arte como máximo exponente popular de significaciones, por ello ha de ser ejemplar y dotarse de una autocrítica formal más que de sus contenidos, aunque esto hoy resulta difícil con lo mediatizado y consecuentemente capitalizado que está ese medio de expresión tan genuínamente humano como es el arte, el símbolo.